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Gradas rápidas de discos FRM: robustas, precisas y eficientes

Los aperos de laboreo del suelo encuentran su máxima expresión en las gradas rápidas de discos, herramientas con púas o discos que permiten múltiples funciones. Además de romper los terrones, nivelar y refinar el terreno, su uso permite enterrar fertilizantes o incorporar los residuos de cultivo o la vegetación presente en las hileras, beneficiándose así de las ventajas del abono verde. El suelo se enriquece entonces con materia orgánica y mejora su estructura. Al mismo tiempo, la fragmentación de los terrones sin voltear las capas del suelo ayuda a romper las suelas de labor que impiden la correcta infiltración de las lluvias en profundidad, fenómeno que favorece la erosión.

Máximo control de flora espontánea
Además de estas ventajas agronómicas, las gradas contribuyen también al control de las malas hierbas. Esta práctica se vuelve particularmente importante cuando es necesario controlar plagas que pasan parte de su ciclo en plantas herbáceas antes de migrar a cultivos altos en primavera. Este fenómeno se observa, por ejemplo, en el olivar con Philaenus spumarius, la cigarrilla espumadora, vector de la bacteria patógena Xylella fastidiosa. Entre las técnicas de control figura precisamente la eliminación mecánica de la flora espontánea donde la cigarrilla vive hasta finales de mayo, antes de pasar a los olivos en junio, poniendo en riesgo a las plantas con posibles contagios.

Gradas de discos de la serie FRM
Las gradas rápidas FRM trabajan a profundidades entre 7 y 15 cm, regulables mediante el rodillo trasero dentado o packer. Están equipadas con un brazo central con reja y discos dentados de 51 o 61 cm de diámetro. Se ofrecen en cinco modelos, con 8, 10, 12, 16 o 20 discos. El número de discos está indicado en la denominación del modelo. En consecuencia, también cambian las anchuras, los pesos y la potencia requerida.

Máxima flexibilidad en el campo
En cuanto a las anchuras de trabajo, gracias al bastidor con anchura regulable manual o hidráulica según las versiones, es posible variar la amplitud de trabajo entre 35 y 40 cm según el modelo. Por ejemplo, el modelo FRM 8D, especialmente indicado para hileras estrechas, puede trabajar entre 120 y 155 cm. Los valores crecen proporcionalmente en los modelos superiores: 140–175 cm en el FRM 10D, 160–200 cm en el FRM 12D, y superan los 2 metros en los FRM 16D y 20D, con rangos de trabajo de 200–235 cm y 250–285 cm respectivamente.

Esta adaptabilidad de diseño permite que los FRM se empleen en múltiples condiciones, tanto en cultivos altos (viña, frutales) como en campo abierto, para la preparación de camas de siembra o para trabajos previos al trasplante de hortícolas.

Pesos equilibrados para ahorrar potencia
El rango de los FRM va de 400–450 kg en el modelo básico hasta 900–950 kg en el FRM 20D. La potencia necesaria comienza en 50 CV para el FRM 8D y llega hasta 90–100 CV en el modelo más grande.

Esto permite realizar los trabajos reduciendo el consumo de combustible, encontrando el equilibrio entre peso y capacidad operativa. Estas prestaciones dependen también del tipo de suelo, y las gradas FRM ofrecen gran adaptabilidad, trabajando eficazmente incluso en suelos pesados y arcillosos.

Máxima seguridad para los órganos de trabajo
Para garantizar la máxima durabilidad del bastidor y de los órganos de trabajo, las FRM están equipadas con soportes “Stone-Jumper” con muelles antishock, indispensables en suelos duros y pedregosos. Finalmente, al ser aperos suspendidos traseros, ofrecen la posibilidad de un levantamiento vertical en caso de obstáculos o para facilitar las maniobras en cabecera.

La importancia de los opcionales
Las ventajas de las FRM pueden potenciarse aún más con opciones específicas como el par de brazos rompehuellas, los tableros laterales y los kits de azada para montar en lugar de los discos.